A dos años del asesinato de Alejandro Arcos Catalán, alcalde de Chilpancingo, Germán Reyes Reyes permanece como el único detenido por el caso, sin sentencia y con el proceso judicial suspendido. El edil fue asesinado el 6 de octubre de 2024, apenas seis días después de asumir el cargo.
Arcos Catalán salió aquella mañana con parte de su equipo y escoltas para entregar ayuda a personas afectadas por el huracán John. Horas más tarde, su cuerpo fue localizado en una camioneta en la colonia Villas del Roble, en Chilpancingo; la Fiscalía de Guerrero sostiene que fue decapitado.
La investigación estatal acusa a Germán Reyes, entonces encargado de despacho de la Secretaría de Seguridad Pública municipal, de ordenar el homicidio presuntamente porque el alcalde se negó a entregar cargos de la administración a integrantes de la organización criminal Los Ardillos. Reyes fue detenido el 12 de noviembre de 2024 y ha rechazado las acusaciones.
Un proceso judicial detenido
El imputado fue vinculado a proceso el 18 de noviembre de 2024. La Fiscalía presentó, entre otros elementos, el testimonio de un comerciante posteriormente asesinado, un correo electrónico anónimo, publicaciones en redes sociales y una llamada telefónica entre Arcos y Reyes registrada antes del crimen.
La audiencia intermedia fue aplazada en septiembre de 2025 porque la defensa señaló que no contaba con dos pruebas materiales: una memoria USB con audios de llamadas al número de emergencias 911 y un disco compacto con un dictamen de informática forense relacionado con un video de vigilancia.
Aunque posteriormente se informó sobre la apertura del juicio oral, el procedimiento no ha concluido y Germán Reyes continúa en prisión preventiva. Hasta el 6 de octubre de 2026 no se ha dictado una sentencia por el asesinato del alcalde.
La violencia continúa en Guerrero
El asesinato de Arcos ocurrió en un contexto de violencia contra funcionarios y habitantes de Guerrero. Tres días antes de iniciar su mandato fue asesinado Ulises Hernández Martínez, quien era considerado para ocupar la Secretaría de Seguridad Pública municipal, y el 3 de octubre también fue ultimado Francisco Tapia Gutiérrez, secretario general del Ayuntamiento.
Después del homicidio del alcalde, 17 habitantes de la comunidad de Chautipan desaparecieron tras ingresar a Tlanicuilulco, en Quechultenango. Los cuerpos de 11 fueron localizados posteriormente, mientras que seis personas permanecen desaparecidas, de acuerdo con la información difundida sobre el caso.
Durante los dos años posteriores también se reportaron ataques contra comunidades, asesinatos de funcionarios y agresiones contra grupos de autodefensa en distintas regiones del estado. El caso de Alejandro Arcos permanece como uno de los hechos más emblemáticos de la crisis de seguridad e impunidad que enfrenta Guerrero.

