Sylvester Stallone reveló que sufrió bulimia durante la preparación física para interpretar a Rocky Balboa en Rocky III, una etapa en la que llevó su porcentaje de grasa corporal a niveles extremos y convirtió su apariencia física en una obsesión.
El actor explicó que no podía retener la comida —o que dejaba de consumirla deliberadamente— porque estaba concentrado en conservar una definición muscular extrema. En una entrevista previa, también describió que llegó a sentirse debilitado y reconoció que estuvo cerca de desarrollar un comportamiento bulímico durante el rodaje.
Una transformación física extrema
Para construir la imagen de Rocky Balboa en la tercera película de la saga, Stallone siguió una rutina intensa de entrenamiento y una alimentación muy limitada. El intérprete afirmó que llegó a manejar un porcentaje de grasa corporal cercano a 2.6%, una cifra que describió como parte de una exigencia física desmedida.
Años atrás, Stallone había contado que durante esa preparación llegó a rondar un porcentaje de grasa corporal de 2.4% y que su estado físico comenzó a afectar su memoria, su energía y su relación con la comida. También advirtió que una apariencia muy definida no necesariamente equivale a buena salud.
La obsesión por el cuerpo como una armadura
Stallone explicó que comenzó a ver su cuerpo como una armadura y que intentaba diseñarlo de acuerdo con las características de los personajes que interpretaba. Esa idea también influyó en su preparación para las películas de Rambo, en las que buscó una apariencia más ágil y atlética.
El actor reconoció que esa búsqueda terminó convirtiéndose en una obsesión. Además, relacionó su necesidad de mostrarse fuerte con experiencias difíciles de su infancia y con la idea de no permitir que nada pudiera doblegarlo, aunque admitió que esa actitud terminó afectando físicamente su cuerpo.
Secuelas físicas y una nueva perspectiva
Stallone también señaló que su exigencia física le dejó consecuencias importantes. Durante el recuento de su vida y su carrera, mencionó múltiples intervenciones en la espalda, el hombro y la zona cervical, además de otros efectos derivados de años de entrenamiento y preparación para sus papeles.
Con el paso del tiempo, el intérprete afirmó que ya no considera su cuerpo una armadura y que aquella etapa fue una experiencia particularmente dañina. Sus declaraciones forman parte de las memorias que prepara bajo el título The Steps, en referencia a las escaleras del Museo de Arte de Filadelfia asociadas con Rocky.

