Skip to main content Scroll Top

Pasando fatigas: la historia detrás del viejo coyote de Chuck Jones

Wile E. Coyote es uno de los personajes más reconocibles de la animación estadounidense: un animal hambriento que persigue sin descanso al Correcaminos y convierte cada intento en un nuevo fracaso. Su historia, sin embargo, no comenzó en los estudios de Warner Bros., sino en la lectura que Chuck Jones hizo de Mark Twain durante su infancia.

La figura del coyote volvió a la conversación pública con Coyote vs. ACME, película estrenada en Estados Unidos el 28 de agosto de 2026 y cuya recaudación mundial rebasó los cien millones de dólares. El filme tuvo un recorrido inusual: después de ser archivado por Warner Bros. en 2023, sus derechos fueron adquiridos por Ketchup Entertainment para buscar una nueva distribución.

Más allá de la película, el personaje permite rastrear una tradición literaria y cultural relacionada con el desierto estadounidense, la precariedad y la búsqueda de fortuna. Chuck Jones explicó en sus memorias, publicadas bajo el título Chuck Amuck, que descubrió al coyote cuando tenía siete años, al leer Roughing It, de Mark Twain, conocido en español como Pasando fatigas.

La imagen literaria del coyote

En el libro, Twain retrata al coyote como un animal delgado, enfermo y permanentemente hambriento. Su aspecto transmite abandono y su comportamiento parece marcado por la necesidad, la mala suerte y la imposibilidad de escapar de la pobreza.

Esa descripción impresionó a Jones, quien se identificó desde niño con el animal. Años después, transformó aquella imagen en Wile E. Coyote, un personaje que combina inteligencia, ambición y torpeza, pero que nunca abandona su objetivo de atrapar al Correcaminos.

La inspiración también pudo estar relacionada con el viaje que Twain realizó hacia Nevada en 1861. Durante el trayecto atravesó largas extensiones desérticas en diligencia, en una época marcada por la fiebre del oro. El escritor buscaba prosperar en el Oeste, mientras observaba un territorio donde los coyotes formaban parte del paisaje.

Mark Twain y la suerte esquiva

En Pasando fatigas, Twain narró su llegada al Oeste y su deseo de conseguir una fortuna. Aunque vio a personas cercanas enriquecerse con el descubrimiento de yacimientos, él no tuvo la misma suerte. La experiencia reforzó la asociación entre el coyote y la figura del individuo que persigue una oportunidad sin alcanzarla.

La vida del escritor también estuvo marcada por los altibajos económicos. Entre sus proyectos fallidos se mencionan una sustancia llamada Plasmon, presentada como una posible solución contra el hambre, y una máquina destinada a sustituir parte del trabajo de los tipógrafos. El fracaso de esas iniciativas contribuyó a una de sus bancarrotas.

Sin embargo, Twain consiguió recuperarse mediante una gira internacional de conferencias y presentaciones. El escritor recorrió lugares como India, Australia, Ceilán y las islas Fiji, en una etapa que convirtió sus dificultades financieras en una historia de reinvención.

Un personaje construido a partir del fracaso

Wile E. Coyote heredó de aquella tradición la condición de eterno perdedor. Sus planes suelen ser elaborados, sus herramientas parecen sofisticadas y su confianza permanece intacta, pero cada intento termina volviéndose contra él.

La permanencia del personaje se explica, en parte, porque sus derrotas resultan reconocibles. El coyote representa a quien insiste pese a los tropiezos, a quien observa cómo otros alcanzan el éxito y aun así vuelve a intentarlo. Esa mezcla de frustración y perseverancia convirtió sus persecuciones en una de las fórmulas más duraderas de la animación.

En el campo mexicano existe una palabra para nombrar al intermediario que compra cosechas o ganado directamente a pequeños productores a precios bajos y luego los revende con una ganancia considerable: coyote. La expresión conserva así una relación simbólica con el animal de Twain y con la figura animada de Chuck Jones, ambos asociados con la necesidad, la astucia y la búsqueda de una oportunidad.