Un juez federal de Estados Unidos permitió al gobierno de Donald Trump avanzar con la construcción de aproximadamente 62 millas, cerca de 100 kilómetros, de un muro fronterizo de doble capa de acero y concreto en la zona limítrofe entre Arizona y Sonora, pese a la oposición de la Nación Tohono O’odham.
La resolución fue emitida el 14 de agosto de 2026 por el juez de distrito Richard Leon, quien rechazó la solicitud de la Nación para obtener una medida cautelar que detuviera las obras mientras continúa el litigio. El proyecto contempla una estructura de al menos 30 pies, equivalentes a cerca de nueve metros de altura.
El fallo representa un revés judicial para el pueblo indígena binacional, que sostiene que la construcción afectaría su soberanía, reduciría de facto el tamaño de su reserva y dañaría sitios sagrados, recursos naturales, ceremonias y peregrinaciones tradicionales.
El argumento de la Reserva Roosevelt
La controversia se concentra en una franja de 60 pies, unos 18.28 metros, ubicada a lo largo de la frontera con México. Esa zona fue reservada para uso federal mediante una proclamación emitida en 1907 por el entonces presidente estadounidense Theodore Roosevelt, originalmente con el propósito de combatir el contrabando.
La Nación Tohono O’odham argumentó que sus derechos ancestrales sobre esas tierras son anteriores a la frontera internacional y que el gobierno federal no puede utilizar el corredor para construir sin autorización del Congreso ni consentimiento tribal.
Sin embargo, el juez concluyó que el corredor federal ya existía cuando la reserva de la Nación fue establecida formalmente en 1917. También determinó que la comunidad no demostró, en esta etapa del proceso, que la obra modificaría legalmente los límites de su territorio o constituiría una invasión ilegal.
La decisión permite que el gobierno continúe con las acciones relacionadas con el muro dentro de esa franja, aunque no resuelve qué ocurriría si contratistas, trabajadores o maquinaria necesitan ingresar a otras áreas de la reserva para trasladarse hacia los puntos de construcción.
Una comunidad dividida por la frontera
La Nación Tohono O’odham posee alrededor de 2.8 millones de acres en Arizona, mientras que su territorio ancestral se extiende hacia regiones de Sonora. Sus integrantes mantienen vínculos familiares, culturales y religiosos a ambos lados de la frontera entre México y Estados Unidos.
En México, las comunidades O’odham se localizan principalmente en San Luis Río Colorado, Puerto Peñasco, Plutarco Elías Calles —Sonoyta—, Caborca y Sáric. El territorio compartido incluye sitios de importancia cultural y ambiental, como áreas del desierto sonorense y la reserva de la biosfera de El Pinacate.
La comunidad ha señalado que una nueva barrera física podría interrumpir ceremonias, peregrinaciones y el acceso a lugares sagrados. Entre sus prácticas tradicionales se encuentra la caminata de la sal, una travesía que conecta comunidades de Arizona con las minas de Caborca, en Sonora.
Advierten sobre ingreso no autorizado
Antes de conocerse la resolución judicial, habitantes de la reserva comenzaron a colocar letreros con las frases “No Trespassing” y “Prohibido el paso” en distintos puntos del territorio. Las autoridades tribales advirtieron que los contratistas deberán contar con las autorizaciones, permisos y licencias correspondientes para ingresar a zonas fuera del corredor federal.
La Nación exhortó a sus habitantes a reportar actividades sospechosas a la Policía Tohono O’odham y a evitar confrontaciones con trabajadores. También aclaró que no todos los vehículos de construcción que circulan por la reserva están vinculados con el muro, pues existen proyectos autorizados de vivienda y caminos.
El presidente de la Nación Tohono O’odham, Verlon M. Jose, expresó su desacuerdo con el fallo y afirmó que la comunidad analiza las opciones legales disponibles para continuar con la defensa de sus tierras y su patrimonio cultural.
Por ahora, la sentencia permite avanzar al gobierno estadounidense dentro del corredor federal, pero deja abierta la disputa sobre los accesos, permisos tribales y posibles afectaciones fuera de esa franja. La Nación Tohono O’odham sostiene que el litigio aún no ha terminado.

