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El boxeo enfrenta señales de crisis por la caída de eventos y la pérdida de espacios televisivos

El boxeo enfrenta señales de crisis por la reducción de eventos premium, la salida de televisoras históricas y la pérdida de patrocinadores. Entre enero y septiembre de 2026, en Estados Unidos y Puerto Rico se registraron 49 eventos de este tipo, frente a los 81 contabilizados en el mismo periodo de 2019.

La disminución representa una caída cercana al 40% y también alcanza a las principales promotoras. PBC, Golden Boy, Top Rank, Matchroom y Salita pasaron de organizar 75 eventos en 2019 a 31 en 2026, una reducción aproximada del 59%.

Menos eventos y mayor concentración

El descenso en la actividad ocurre mientras el mercado ha perdido espacios que durante décadas fueron relevantes para la difusión del boxeo. HBO dejó de transmitir este deporte después de 45 años y Showtime hizo lo propio tras 37 años de cobertura.

Además, durante 2025 terminó la relación entre Top Rank y ESPN. En paralelo, DAZN concentró bajo una misma plataforma a varias promotoras importantes, una situación que ha aumentado la presencia del boxeo en el streaming, pero no necesariamente la cantidad de grandes peleas disponibles para el público.

El reto de recuperar a los aficionados

La oferta actual también enfrenta dificultades para conectar con los seguidores tradicionales y atraer a nuevas generaciones. El acceso a las funciones puede resultar menos sencillo para algunos consumidores, mientras otras disciplinas de combate, como UFC y BKB, compiten por la atención de la audiencia.

Otro indicador señalado es la ausencia de grandes patrocinadores que durante años estuvieron vinculados con el boxeo. La menor presencia de marcas cerveceras y de empresas asociadas al espectáculo refleja, al menos, un debilitamiento de la relación entre el deporte y sus públicos en Estados Unidos.

El diagnóstico plantea que el boxeo necesita revisar sus decisiones de promoción, distribución y comunicación. La prioridad, además de proteger a los peleadores, será recuperar la confianza y el interés de los aficionados antes de que la pérdida de audiencia se convierta en un problema más profundo para toda la industria.