El café se disfruta cada vez más como una bebida de origen, aroma y características propias, no solo como una opción para despertar. En el marco del Día del Café, conocer la región donde fue cultivado, su variedad, el proceso que recibió y la forma correcta de prepararlo ayuda a reconocer una taza de mayor calidad.
El origen es una de las primeras señales de calidad
México cuenta con una amplia tradición cafetalera y con regiones que ofrecen perfiles distintos según la altura, el suelo, el clima y los métodos de cultivo. Veracruz, Chiapas y Oaxaca se encuentran entre los orígenes más reconocidos del país.
El Café Veracruz y el Café Chiapas cuentan con denominación de origen. También existe la denominación Pluma Café Sabor a Oaxaca, vinculada con una de las zonas cafetaleras más importantes del estado.
Los granos de Veracruz pueden presentar una acidez marcada, aroma intenso y notas especiadas. En Chiapas son comunes los perfiles aromáticos, con acidez, cuerpo medio y notas frutales o florales. Oaxaca, por su parte, ofrece cafés complejos, de cuerpo ligero y con aromas florales y especiados.
Cómo elegir un café de buena calidad
La calidad comienza mucho antes de la preparación. El origen, la variedad, la altitud, la cosecha, el proceso y el tueste influyen en las características que llegarán a la taza.
- Busca información sobre el país, estado o región de procedencia.
- Revisa si el café es arábica o robusta y qué proceso recibió.
- Prefiere granos uniformes, sin piezas quebradas, quemadas o inmaduras.
- Elige un aroma agradable, sin notas predominantes a quemado o añejo.
- Considera comprar café en grano para molerlo justo antes de prepararlo.
Un café de calidad no tiene que ocultar sus características detrás de un amargor excesivo. También puede ofrecer dulzor natural y notas de chocolate, caramelo, nueces, frutas o flores.
El método cambia la experiencia
El mismo café puede producir tazas diferentes según el método de extracción. La prensa francesa conserva más aceites y partículas, por lo que genera una bebida con mayor cuerpo y textura.
Los métodos filtrados, como V60 o Chemex, suelen ofrecer mayor limpieza y claridad, lo que facilita identificar notas florales, frutales o una acidez particular. El espresso concentra los sabores, aromas y cuerpo en una porción pequeña.
No existe un método universalmente superior. La elección depende del perfil que se quiera descubrir y de la experiencia que se busca al tomar el café.
Consejos para preparar mejor café en casa
Preparar una buena taza no exige comprar el equipo más costoso. Es posible comenzar con algunos cuidados básicos que ayudan a conservar los aromas y equilibrar la extracción.
- Muele el café lo más cerca posible del momento de preparación para conservar mejor su aroma.
- Utiliza como punto de partida un gramo de café por cada 15 a 17 mililitros de agua.
- Trabaja con agua de aproximadamente 90 a 96 grados Celsius y ajusta según el método y el café.
- Usa agua de buena calidad, ya que representa la mayor parte de la bebida.
- Mantén limpia la cafetera, el molino y cualquier utensilio que entre en contacto con el café.
La preparación también forma parte de la calidad final. Al controlar la molienda, la proporción, la temperatura y la limpieza del equipo, es posible apreciar mejor el trabajo detrás de cada grano y descubrir la diversidad del café mexicano.

