Las victorias de candidatos progresistas en varias elecciones primarias de Estados Unidos profundizaron la disputa interna del Partido Demócrata, cuya dirigencia teme que la nominación de aspirantes identificados con la izquierda complique la recuperación de la mayoría en el Congreso durante los comicios de noviembre.
El avance más visible ocurrió en Michigan, donde Abdul El-Sayed obtuvo la nominación demócrata para el Senado tras imponerse en una contienda que enfrentó al ala progresista con la estructura tradicional del partido. El resultado fue considerado una de las principales victorias de la izquierda demócrata durante el actual ciclo electoral.
En la misma jornada también triunfó William Lawrence en una primaria para la Cámara de Representantes. Estos resultados se sumaron a otras victorias progresistas registradas durante el verano en distintas regiones del país.
La pugna también quedó expuesta en Wisconsin, donde el demócrata David Crowley derrotó a Francesca Hong, una candidata identificada como socialista democrática, en la primaria para la gubernatura. Aunque Hong consiguió una ventaja en Madison, no logró imponerse en el conjunto del estado.
Una disputa por el rumbo del partido
Los candidatos progresistas han impulsado propuestas como la eliminación del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas, un sistema de salud universal, mayores impuestos para las personas más ricas y la suspensión de la asistencia militar a Israel. Sus campañas también han privilegiado el trabajo territorial y las visitas puerta por puerta, en lugar de concentrar la mayor parte del gasto en publicidad.
El ala centrista sostiene que postular candidatos con posiciones consideradas radicales podría facilitar la estrategia republicana en estados competitivos. Su argumento es que los demócratas necesitan atraer a votantes independientes y moderados para conquistar distritos y estados donde la competencia electoral es cerrada.
Sin embargo, los progresistas responden que el descontento con la dirigencia tradicional y el costo de vida está movilizando a nuevos sectores del electorado. Las victorias de candidatos de izquierda en Nueva York, Seattle y Washington DC también han reforzado la percepción de que existe una corriente nacional con capacidad para desafiar a los dirigentes demócratas.
Millonaria batalla dentro del Partido Demócrata
La reacción de los grupos centristas refleja la magnitud de la disputa. La organización Third Way anunció una inversión de 15 millones de dólares antes de noviembre para intentar frenar a candidatos socialistas y progresistas en las primarias del partido.
Mientras tanto, las proyecciones electorales apuntan a que los demócratas tienen posibilidades de recuperar la mayoría en la Cámara de Representantes, aunque el control del Senado permanece más incierto. La elección de noviembre definirá si la actual disputa interna se traduce en una renovación del partido o en un retroceso para sus sectores progresistas.

