La Justicia de Mendoza condenó a 20 años de prisión a la monja japonesa Kumiko Kosaka por su responsabilidad en abusos sexuales cometidos contra alumnos con discapacidad auditiva del Instituto Antonio Próvolo, ubicado en Luján de Cuyo. El fallo fue dictado el jueves 24 de septiembre de 2026 por el Tribunal Penal Colegiado N.º 2, pero la religiosa continuará en libertad mientras la sentencia no quede firme.
El tribunal también le impuso una inhabilitación de 10 años para trabajar con menores. Además, ordenó que Kosaka no pueda salir de la provincia de Mendoza ni del país, y dispuso la retención de su pasaporte mientras se resuelven las impugnaciones.
La sentencia se emitió después de que la Suprema Corte de Justicia de Mendoza revocara una absolución dictada en 2023 y ordenara realizar un nuevo proceso para establecer la pena correspondiente. La defensa de Kosaka sostiene su inocencia y anticipó que recurrirá la resolución.
Un caso que comenzó a investigarse en 2016
El caso del Instituto Antonio Próvolo salió a la luz en noviembre de 2016, tras las denuncias de exalumnos que señalaron abusos y malos tratos dentro de la institución religiosa, que funcionaba como escuela y albergue para menores con discapacidad auditiva.
La investigación también derivó en condenas contra los sacerdotes Horacio Corbacho y Nicola Corradi. En 2019, Corbacho recibió una pena de 45 años de prisión y Corradi fue condenado a 42 años por delitos vinculados con los abusos cometidos en el instituto. Corradi murió en 2021 mientras cumplía prisión domiciliaria.
La condena contra Kosaka representa un nuevo capítulo judicial de una causa que durante años generó reclamos de las víctimas y sus familias. La pena de prisión solo podrá ejecutarse cuando el fallo quede firme tras las instancias de apelación correspondientes.

